Descripción
El amortiguador trasero trabaja en paralelo con el resorte para controlar cómo la rueda responde al terreno. El resorte absorbe el golpe inicial, pero es el amortiguador quien controla la velocidad de rebote para que la suspensión no continúe oscilando. Un amortiguador gastado se reconoce porque la moto ‘baila’ sobre las irregularidades del camino, la parte trasera cae al frenar y la estabilidad en curvas se ve comprometida. Internamente, el aceite del amortiguador pierde viscosidad con el calor y el uso, y si los sellos se dañan, hay fuga visible. Este ensamble viene completo: cuerpo, resorte y tapones. Listo para instalación directa. Renovarlo mejora inmediatamente la estabilidad, la seguridad y el confort de conducción.








